EL ÁGUILA
Y EL HALCÓN
(Aportación
de nuestra amiga Ma. José Brito)
Cuenta una vieja leyenda de los
indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu,
tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes
guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres
de la tribu....
- Nos amamos...- empezó el joven.
- Y nos vamos a casar....- dijo
ella.
- Y nos queremos tanto que
tenemos miedo...queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán... algo que nos
garantice que podremos estar siempre juntos...que nos asegure que estaremos uno
al lado del otro hasta encontrar la muerte.
- Por favor...-repitieron hay
algo que podamos hacer?
El viejo los miro y se emocionó
al verlos tan jóvenes... tan enamorados...y tan anhelantes esperando su
palabra...
- Hay algo....-dijo el viejo-
pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada...
- Nube Azul... -dijo el brujo-
¿ves el monte al norte de nuestra aldea?
Deberás escalarlo sola y sin más
armas que una red y tus manos... deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso
del monte... si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después
de luna llena... ¿Comprendiste?
- Y tú, Toro Bravo...-siguió el
brujo- deberás escalar la montaña del trueno...cuando llegues a la cima,
encontraras la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una
red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva...el mismo día en
que vendrá Nube Azul... Salgan ahora!
Los jóvenes se abrazaron con ternura
y luego partieron a cumplir la misión encomendada... ella hacia el norte y el
hacia el sur...
El día establecido, frente a la
tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las
aves solicitadas...
El viejo les pidió que con mucho
cuidado las sacaran de las bolsas...eran verdaderamente hermosos ejemplares...
- Y ahora que haremos...-pregunto
el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No dijo el viejo.
- Los cocinaremos y comeremos el
valor en su carne?- propuso la joven.
- No - repitió el viejo.- Harán
lo que les digo: tomen las aves y atenlas entre si por las patas con esta tiras
de cuero... cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres...
El guerrero y la joven hicieron
lo que se les pedía y soltaron los pájaros...el águila y el halcón intentaron
levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse por el piso.
Unos minutos después, irritadas
por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta
lastimarse....
Este es el conjuro. Jamás olviden
lo que han visto... son ustedes como un águila y un halcón... si se atan el uno
al otro, aunque lo hagan por amor, no solo vivirán arrastrándose... sino que
además, tarde o temprano, empezaran a lastimarse el uno al otro...
Si quieren que el amor entre
ustedes perdure... Vuelen juntos...pero jamás atados...
